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Investigamos sobre los procesos de lo arquitectónico comestible

maría navascués abad

María Navascués Abad (Madrid, 1980) estudió arquitectura en la ETSAM, en donde ahora prepara su tesis doctoral que tiene como título: “Procesos, métodos y espacios de arquitectura avituallados mediante el protocolo de lo alimenticio”. Sus investigaciones sobre las relaciones entre la cocina y la arquitectura no se reducen al campo de la teoría sino que se entremezclan, dando lugar a la creación de su primera empresa gastrocreativa, “La Rosconada”, donde versionaba la auténtica receta del roscón realizando hasta 70 tipos diferentes de roscones. Ahora continúa en su espacio de diseño culinario llamado “La Paella de Papel”, trabajando sobre la hibridación de formas comestibles y “espacios alimento” que renuevan nuestras tradicionales maneras de enfrentarnos al comer. Está especializada en la arquitectura bioclimática y ha colaborado con diferentes estudios de arquitectura desde el año 2004. Ha combinado su trabajo como arquitecta y diseñadora de producto con la enseñanza, siendo profesora de dibujo en el CEU y profesora del Master de Cocina de Autores en la UCJC. Actualmente comienza un proyecto muy personal de diseño industrial llamado Greta Bombón.

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Soy una apasionada de la cocina orgánica, casera y auténtica reinventada

Me gusta colaborar y trabajar con creativos y entusiastas del buen comer y del gusto

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“Si hiciéramos un repaso a mi vida, desde que tengo 5 años y uso de razón he dicho que quería ser arquitecta. Sin embargo me encantó ver que no tenía porqué estudiar psicología o filosofía para pensar en el ser humano y su manera de moverse en un espacio, de vivir y de adaptarse a las nuevas tecnologías. Ya en la carrera aprendí que mezclar dos disciplinas aparentemente tan dispares como la arquitectura y la cocina, podía ser, y casi debía ser, algo muy rico y atrayente. Dedicarme desde  hace varios años a la elaboración de arquitecturas comestibles es una manera de diversificar y de poner en marcha la maquinaria más culinaria. Continuamente estoy rediseñando elementos de la “costumbre” cómo el “roscón”, la paella…, lo que hace que éstos adquirieran nuevos valores.”